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Únicamente 89 de ellos quedaron incapacitados como consecuencia de incidentes sufridos durante un servicio, lo que pone sobre la mesa la fiabilidad de los controles de acceso a las Fuerzas Armadas mientras varias asociaciones de soldados apuntan a que esa vía se utiliza para despedir a personal incómodo.

El ejército despide a más de 3.000 militares por baja psicológica en nueve años

El ejército despide a más de 3.000 militares por baja psicológica en nueve años

EDUARDO BAYONA

¿Es normal que uno de cada 40 militares deje el Ejército español por haber perdido sus aptitudes psicológicas para dedicarse a la milicia? ¿Y que el goteo de salidas alcance un ritmo de casi una baja diaria durante en nueve años? Normal o no, sí es lo que ocurre en las Fuerzas Armadas españolas, según los datos que ofrece el Ministerio de Defensa en su respuesta a una consulta en el Portal de Transparencia.

Defensa señala que entre 2010 y 2018, ambos incluidos, causaron baja en el Ejército español por problemas mentales posteriores a su ingreso un total de 3.164 militares, lo que supone un 2,5% del total de las tropas: 59.069 miembros de carrera, incluyendo todas las escalas y cuerpos, y 64.929 más de complemento, algo más de la quinta parte de estos últimos (14.815) en fase de “compromiso inicial”, según los últimos datos disponibles del ministerio, correspondientes a 2018.

Solo 89 de esas 3.164 bajas psicológicas, que arrojan una cadencia de 0,96 ceses diarios en esos nueve años, tuvieron relación con actos de servicio, lo que pone sobre la mesa la posibilidad de que los controles de acceso previos a la incorporación a las Fuerzas Armadas puedan contener algún tipo de carencias.
Y, si estos son correctos, los datos sobre la evolución de la salud mental del personal militar resultan cuando menos inquietantes, ya que la prevalencia de los problemas psicológicos de entidad suficiente como para motivar la devolución del uniforme se sitúa en torno al 2,5% cuando, según el Ministerio de Sanidad, las patologías mentales afectan a entre un 9,6% y un 11,6% del conjunto de la población española.

Obviamente, el porcentaje de esta última que maneja armas o vehículos pesados, actividades cuyo riesgo es susceptible de aumentar para quienes se encuentran cerca cuando quien las realiza padece problemas mentales, es muy inferior al que se da en el Ejército.

“Una cuestión relacionada con la salud mental”

Los datos facilitados por Defensa, las salidas de las Fuerzas Armadas por baja psicológica en esos nueve años se reparten entre 2.681 integrantes del Ejército de Tierra (1.891 soldados y cabos, 694 suboficiales y 96 oficiales), 232 de la Armada (186, 42 y 4) y otros 251 (141, 93 y 17) de Aviación.

Paralelamente, los ceses por bajas psicológicas relacionadas con actos de servicio se reducen a 83 en Tierra (33, 47 y tres), cuatro en la Armada (tres, cero y una) y dos en el Aire (una, otra y ninguna).

“Se entiende por baja psicológica la baja médica derivada de una cuestión relacionada con la salud mental”, explica la respuesta de Defensa, que añade que “el servicio médico de la unidad, centro u organismo” donde esté destinado el afectado tiene la “responsabilidad” de “realizar un seguimiento de los procesos patológicos del personal que esté de baja por causas médicas, especialmente en aquellos casos que tienen su origen en una reiteración de bajas temporales”.

Médicos de especialidad distinta a la de la baja

Los datos del ministerio provocaron la sorpresa de la asociación de militares Red 45+, que fue la solicitante. Tanto en ella como en Cuestión de Justicia y Honor ponen en duda que entre los miembros del Ejército se de semejante prevalencia de las patologías mentales al tiempo que destacan que, además, los desencadenantes de ese tipo de situaciones están prácticamente desvinculados de las ocupaciones habituales de un soldado. En cualquier caso, apuntan a que en ocasiones la vía de la pérdida de las aptitudes psicofísicas ha sido utilizada para forzar la salida de militares incómodos para los mandos por su carácter reivindicativo.

Por otro lado, explican desde Red 45+ que “la baja psicológica no se considera como una contingencia laboral”, por lo que no genera una situación de invalidez como sí ocurriría con una lesión física y el subsidio derivado de ese diagnóstico es escaso. Por otro lado, de estar relacionadas con actos de servicio, darían derecho a recibir el doble del sueldo base como pensión.

“La pérdida de aptitudes psicofísicas, que es algo que no deja de responder a una valoración subjetiva que a veces resuelve un médico cuya especialidad no tiene nada que ver con la que provoca la baja, es la manera más sencilla de justificar una baja en el Ejército”, anotan desde Cuestión de Justicia y Honor. De hecho, se ha dado el caso de que un ginecólogo dictamine sobre un tema psiquiátrico.
Varios casos de salidas del Ejército por pérdida de aptitudes psicológicas, como el de la excomandante y actual diputada Zaida Cantera (en este caso a petición propia), han tenido como protagonistas a denunciantes de situaciones de acoso, como la afectada por el episodio de los falsos vídeos, que nunca antes había estado de baja por causas mentales, una cabo que denunció el hostigamiento de un superior en Burgos y Segovia, la paracaidista que tuvo que soportar cómo un mando llegaba a masturbarse hasta quince veces al día delante de ella en una base de Murcia durante dos años o dos suboficiales de Zaragoza y León que reclamaron sus derechos laborales.

Público

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