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El Jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Fernando Alejandre, pintó y reamuebló el pabellón en el que vive, pero dividió en tres el contrato de la obra para no superar los 18.000 euros y asignarla a dedo a la empresa Lagoa Interiores SL.

El Jemad español gastó más de 30.000 euros en retocar a su gusto su vivienda oficial

El Jemad español gastó más de 30.000 euros en retocar a su gusto su vivienda oficial

carlos del castillo

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Fernando Alejandre, gastó 30.661,16 euros en acondicionar su pabellón oficial (vivienda que facilita el Estado a militares y guardias civiles) en diciembre del año pasado. La residencia, situada en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden) localizado en el Paseo de la Castellana de Madrid, había estado ocupada por otro alto mando hasta el mes de octubre de 2017, han confirmado fuentes del Estado Mayor.

La vivienda había estado ocupada por otro alto cargo hasta octubre de 2017

Alejandre dividió el contrato para adjudicarlo a dedo y evitar que saliera a concurso público, algo obligatorio para las licitaciones de más de 18.000 euros. Lo hizo abriendo tres licitaciones diferentes: 15.371,90 euros para "Adquisición de mobiliario"; 7.851,24 euros en "Gastos derivados del retapizado de sillas y sofás" y otros 7.438,02 euros para "Pintado pabellón". Todas ellas fueron adjudicadas a la misma empresa, Lagoa Interiores SL, que ofertó exactamente la misma cifra licitada por el Estado Mayor.

La partición de contratos es una práctica habitual de la cúpula militar y el resto de administraciones públicas. El buscador oficial de contrataciones arroja que el Estado Mayor de la Defensa suele utilizarla casi diariamente, a veces de manera flagrante, abriendo licitaciones de 17.822 euros para "Adquisición mobiliario pabellón en calle Modesto Lafuente 36 1º derecha" apenas cuatro días después de adjudicar a dedo a la misma empresa (en este caso Design Confort Decoración SL) otro contrato de 10.852 euros con objeto "Mobiliario EMAD".

Opacidad y ausencia de fiscalización

La adjudicación de una vivienda pública a militares y guardias civiles, una medida que podría parecer destinada a ayudar a sus miembros a disfrutar de un hogar digno a pesar de los habituales cambios de destino, esconde una realidad muy diferente. Este medio ha demostrado que en la gestión que hace de ellas la Guardia Civil, que las utiliza masivamente, impera el clasismo y la opacidad. En las Fuerzas Armadas la situación es similar.

El Jemad y los jefes del Ejército, Aire y Armada son los únicos encargados de decidir cuándo, cómo y cuánto se invierte en sus pabellones

La legislación española designa al Instituto para la Vivienda de las Fuerzas Armadas (Invifas) como el órgano encargado de decidir los gastos en mantenimiento, conservación y rehabilitación de los pabellones. No obstante, una orden ministerial de 2005 reguló mediante una disposición adicional que las viviendas ubicadas "en edificios singulares", como la que ocupa el Jemad en el Ceseden, se gestionan de forma especial: son sus propios ocupantes los que deciden cuándo, cómo y cuánto se invierte en la reforma de sus pabellones.

Los datos sobre cuántos altos mandos de las Fuerzas Armadas ocupan pabellones ubicados "en edificios singulares" no son públicos. No obstante, por las especiales medidas de seguridad derivadas de sus cargos, es práctica habitual que lo haga la cúpula del Estado Mayor (el Jemad y los jefes de Ejército, Aire y Armada) en Madrid así como algunos altos mandos responsables de las unidades militares distribuidas por el Estado.

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