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Prisión militar de Alcalá: Cárcel de insumisos y conspiradores golpistas

Por estas instalaciones, a las que se llevaba a quienes no cumplían con el Servicio Militar, han pasado desde Tejero hasta el general Galindo

Sección:Informativa
Lunes 27 de noviembre de 2017 0 comentario(s) 183 visita(s)

Eva Landín

Solo hay un establecimiento penitenciario militar en España, situado entre Alcalá de Henares y Meco (Madrid), muy próximo a la cárcel civil que en las últimas semanas ha ocupado decenas de portadas por el ingreso en ella de Carme Forcadell y las exconselleras Meritxell Borràs y Dolors Bassa.

Se trata de unas instalaciones en las cumplen condena integrantes del ejército y miembros de la Guardia Civil. Sin embargo, no siempre es obligatorio. Pueden solicitar otra cárcel más próxima a su domicilio, aunque no suelen hacerlo, ya estas instalaciones son mucho más pequeñas y ’cómodas’. Se registran menos conflictos que en el resto de centros penitenciarios y la convivencia es más sencilla.

Sin embargo, no todo son ventajas, aquí no hay rebaja de penas por estudiar o trabajar. Del mismo modo, el Código Penal Militar es más duro y las penas que contempla son más altas. Si la condena está entre uno y tres meses, el acusado ha de ingresar en un disciplinario. Si es superior a este tiempo, aún cuando sea inferior a dos años, ha de entrar en prisión y ha de cumplir, al menos, tres cuartas partes de la condena.

En la actualidad, en la cárcel militar de Alcalá hay unos 60 internos, entre ellos, dos de los integrantes de La Manada, los jóvenes que están siendo juzgados en Pamplona por la presunta violación de los Sanfermines.

Están instalados en el pabellón de tropa, puesto que en este recinto existen distintos módulos en función del rango. Los suboficiales y los oficiales tienen cada uno su propia sección, y hay diferencias con respecto a los soldados. Hasta la categoría de cabo mayor, correponde el pabellón 1, el de tropa, en el que hay celdas. Sin embargo, para rangos superiores hay habitaciones. Se trata de espacios similares, con la diferencia de que no hay barrotes, sino puertas.

Del mismo modo, existe un pabellón de tercer grado con régimen abierto. Los internos salen a trabajar o a estudiar y regresan a dormir.

El director de la prisión es un coronel. De la vigilancia se encargan también militares, así como del servicio médico. Pero son civiles los celadores y el personal de limpieza.

Una parte importante de los internos cumple condena por delitos contra la salud pública -tráfico de drogas- y violencia de género, aunque también hay otras causas, incluído el homicidio. Pero también hay quien está aquí por `problemas’ con sus superiores. Hace dos años, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denunciaba la privación de libertad de un agente por “insulto a un superior”.

La cárcel de los insumisos

No obstante, hubo un tiempo en el que quienes ocupaban en buena medida parte de estas instalaciones eran los insumisos. Cuando en España existía el Servicio Militar Obligatorio, la famosa Mili, se llevaba a esta cárcel a quienes se negaban a cumplir con él. Entonces era frecuente que se llevasen a cabo manifestaciones en el exterior de la prisión.

De Tejero a Galindo

Las paredes de la cárcel militar de Alcalá han sido testigo también de una parte de la vida de distintos personajes ’ilustres’ de la historia de España. Por aquí han pasado conspiradores golpistas, como el propio Antonio Tejero, o el general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo, miembro del Gal que ingresó en este centro el 9 de mayo de 2000. Sin embargo, tres años más tarde, el 14 de julio, fue trasladado a la cárcel de Ocaña II, debido a su pérdida de condición militar.

El Plural

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