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Un auto judicial vincula ineptitud y desidia en el campo de maniobras de San Gregorio con el incendio que arrasó 7.000 hectáreas

Los mandos de la instalación militar mintieron al asegurar que no se realizaban prácticas explosivas en su interior el día del incendio

Sección:Exhibiciones del militarismo
Martes 11 de octubre de 2011 0 comentario(s) 390 visita(s)

Zaragoza.- El auto por el que se archivaba hace escasamente tres semanas la causa abierta por el incendio que se declaró en el campo de maniobras de San Gregorio y que calcinó unas 7000 hectáreas en el mes de agosto de 2009, describe sin embargo una situación de desidia e ineptitud en el control de incendios en esa zona militar, las considera base del incendio posterior y demuestra la falsedad de las declaraciones iniciales de los mandos de la instalación militar, los días siguientes al incendio, al ocultar que se realizaban prácticas explosivas en la zona.

La sala Sexta de lo Penal de la Audiencia Provincial de Zaragoza señala en un auto que no es posible determinar con concreción quién es el autor material de ese incendio que afectó a monte bajo y a matorral ya que es «extraordinariamente difícil» buscar una responsabilidad directa «o incluso mediata» en una estructura con decisiones jerarquizadas y numerosas como es el ejército. La misma sala Sexta apunta que hay motivación suficiente para una demanda civil, aunque se haya cerrado la vía penal.

Los jueces recalcan, a partir del informe realizado por el Seprona de la Guardia Civil, que en el día en el que se produjo el incendio se llevaron a cabo dos actuaciones de desactivación con explosiones controladas, lo que “encaja con todas las manifestaciones vertidas” por los imputados en la causa, resultando que la desactivación más próxima se llevaba a cabo a poco más de 400 metros del punto en el que inició el fuego.

El auto critica el estado en el que está ese terreno perteneciente al Ejército de Tierra. Todo ello, partiendo de la base que el incidente ocurrió en unas horas en las que la situación meteorológica, con intenso calor y escasa humedad, suponía un ambiente “propicio” para que se iniciara un fuego en la zona de las maniobras.

Por otro lado, asegura que en dicha área no fue hallado ningún artefacto específicamente incendiario capaz de producir el fuego con efectos retardados, pero sí considera cierto que toda la zona se encuentra llena de restos de distinta naturaleza, algunos de ellos ni tan siquiera reconocibles por el personal militar que acompañó a los miembros del Instituto Armado para la realización del informe en el que ahora se basa el auto.

Pero los jueces no se quedan ahí, sino que consideran que hubo irregularidades en el mantenimiento del campo por parte de las autoridades militares, considerando que, pese al archivo de la causa, esa situación podría «servir de base para fundar una responsabilidad patrimonial» de una Administración «que no adopta los medios necesarios para tener en condiciones de mínimo riesgo la zona del campo de maniobras».

Concretamente, se afirma que las labores de limpieza de cortafuegos que comenzaron el 13 de agosto de 2009 deberían haberse llevado a cabo fuera de la época de peligro fijada por la Comunidad Autónoma y que se extendía hasta el 1 de abril al 15 de octubre. “La realización de desactivados de proyectiles en esa época de peligro en zona forestal y fuera del cortafuegos que rodea la zona caída de proyectiles, con el empleo de explosivos y detonadores, generaba también un riesgo”, añaden los magistrados.

En un auto especialmente crítico con la dejadez en la que se encuentra el campo de maniobras y tiro de San Gregorio, la Audiencia lamenta la falta de cortafuegos eficientes fuera del perímetro de la zona permanente de caídas de proyectiles denominada “Puig Amarillo”, ya que si bien los incendios que se inician en su interior son controlados por el cortafuegos perimetral, los iniciados en las zonas limítrofes avanzaron sin control dentro del campo de maniobras.

Junto a esto, resalta la “falta efectiva” de retirada de explosivos de restos metálicos procedentes de proyectiles explosionados, así como de distintos proyectiles enteros o con partes activas, que “genera un peligro constante en cuanto a posibilidad de que detonen con el consiguiente peligro también para las personas que transitan por esas zonas”.

Vídeo propagandístico del Misterio de Defensa con motivo del 12 de octubre, día denominado «de la fiesta nacional», donde se ensalza la labor del ejército contra los incendios

Incendios en San Gregorio; suma y sigue

Dos años después volvería a arder el campo de tiro de San Grerorio. Se calcula en unas 400 hectáreas de monte bajo las que ardieron el pasado 28 de junio en un incendio declarado al mediodía pero del que no se dió aviso al gobierno de Aragón hasta las cuatro y media de la tarde. Todo apunta a que el fuego se inició durante maniobras militares; maniobras que se realizaban nuevamente con alerta máxima de riesgo de incendio por temperaturas y viento. Según estas mismas fuentes militares, estas maniobras estaban autorizadas ya que las tropas estaban acabando su preparación debido a un próximo relevo en una misión internacional.

Las llamas se iniciaron al oeste de la zona de Puig Amarillo. En un primer momento, intervino el propio personal militar y la Unidad Militar de Emergencias pero, debido a sus dimensiones, solicitaron refuerzos al Gobierno de Aragón, que colaboró con un helicóptero de coordinación, un helicoptero de extinción, y tres técnicos de apoyo a la extinción. También intervino un hidroavión.

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