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ONG denuncian abusos y torturas del Ejército egipcio

El periódico ’The Guardian’ recopila testimonios de malos tratos infligidos por militares en las dos semanas de protestas

Sección:Informativa
Jueves 10 de febrero de 2011 0 comentario(s) 1050 visita(s)

El País

El Ejército egipcio ha detenido de manera secreta a cientos, posiblemente miles, de supuestos opositores al régimen desde que estalló la revuelta social contra la presidencia de Hosni Mubarak, según denuncia el periódico británico The Guardian basándose en testimonios de víctimas de esos abusos.

Los militares, claves en la resolución de la crisis, se han mantenido aparentemente neutrales ante el desarrollo de la protesta ciudadana en ciudades como El Cairo y Alejandría. Pero organizaciones de defensa de los Derechos Humanos denuncian ahora que su neutralidad es solo aparente y les acusan de estar envueltos en desapariciones, torturas y abusos que los egipcios han asociado durante años con los servicios de inteligencia (SSI, en sus siglas en inglés) pero no con el Ejército.

El periódico británico ha podido hablar con detenidos que aseguran haber sufrido largas sesiones de palizas y golpes así como otros abusos a manos de los militares, en lo que parece ser una campaña organizada de intimidación. Grupos de Derechos Humanos egipcios han documentado el uso de descargas eléctricas sobre aquellos bajo custodia militar y han relatado la búsqueda desesperada por parte de las familias de los desaparecidos después de participar en manifestaciones. Algunos de estos detenidos han sido recluidos en el Museo egipcio de El Cairo, situado en uno de los flancos de la plaza de la Liberación, epicentro de las revueltas. Los liberados han relatado abusos perpetrados por los uniformados, quienes les acusaban de actuar para potencias extranjeras, entre ellas Hamás o Israel.

Entre los detenidos, según The Guardian, hay activistas de derechos humanos y periodistas, la mayoría de los cuales ya han recuperado la libertad. En todo caso, Hossam Bahgat, director de la Iniciativa Egipcia por los Derechos Personales, ha explicado que cientos, posiblemente miles, de personas normales han «desaparecido» en todo el país simplemente por llevar consigo propaganda política, por participar en las manifestaciones o incluso por su mera apariencia. Algunos siguen en paradero desconocido.

«El espectro es muy amplio, desde gente que estaba en las protestas a aquellos que rompieron el toque de queda o que simplemente contestaron a las preguntas de cualquier mando militar o que su apariencia era sospechosa o por parecer extranjeros aunque no lo fueran», ha dicho este activista. «Es algo inusual y sin precedentes en el Ejército».

Palizas y amenazas a jóvenes

Entre los detenidos está un joven de 23 años, de nombre Ashraf. Fue detenido el pasado viernes en los alrededores de la plaza de Tahrir mientras portaba un botiquín para dar asistencia médica a los manifestantes con heridas tras enfrentarse a las fuerzas del orden enviadas allí por el Gobierno de Mubarak. «Estaba en la acera y un soldado me paró y me preguntó a dónde iba. Se lo dije y me acusó de trabajar para el enemigo extranjero y otros compañeros suyos me rodearon y me empezaron a golpear con sus pistolas», recuerda este joven.

Ashraf fue trasladado a un puesto de policía con las manos atadas a la espalda donde recibió más golpes antes de ser evacuado a una zona bajo control militar próxima al museo. «Me metieron en una habitación. Un oficial llegó y me preguntó quién me estaba pagando para protestar contra el Gobierno. Cuando contesté que quería un Gobierno mejor él me golpeó en la cara y me caí al suelo. Entonces los soldados empezaron a darme patadas». «Luego llegaron con una bayoneta y amenazaron con violarme con esa arma. Me la pusieron entre las piernas y me dijeron que podía morir allí mismo o desaparecer en una prisión».

Ashraf asegura que los golpes continuaron durante varias horas hasta que fue trasladado a otra habitación con otros prisioneros, también con signos de haber sido torturados. El joven fue liberado 18 horas después con el aviso de que no volviera a la plaza de la Liberación.

Otros no han tenido la misma suerte. Así lo cuenta Heba Morayef, de Human Rights Watch: «Muchas familias nos están llamando y nos cuentan:»No encuentro a mi hijo, está desaparecido". Entre aquellos desaparecidos está Kareem Amer, un destacado blogero crítico con el Gobierno que pasó cuatro años en prisión por criticar al régimen. Fue detenido el lunes por la tarde en un control militar cuando abandonaba la plaza de Tahrir.

Bahgat ha asegurado que los testimonios evidencian que los militares están llevando a cabo una campaña para frenar las protestas. «Algunas personas, especialmente los activistas, aseguran que están siendo interrogadas sobre cualquier posible vínculo con organizaciones políticas y fuerzas extranjeras. Los que no tienen relación alguna con organizaciones también se convierten en objetivo. Son zarandeados mientras les preguntan. ¿Qué haces en Tahrir?’ Parece que todo forma parte de una operación de intimidación y disuasión», denuncia este activista.

El Ejército asegura que su neutralidad está fuera de toda duda mientras que Mubarak y su primer ministro, Ahmed Shafiq, han prometido que no se perseguirá a los activistas. Pero Morayef asegura que la realidad es muy distinta. «Creo que es bastante obvio que los militares no están jugando un papel neutral. Los militares no quieren ni creen en las protestas», asegura.

Human Rights Watch (HRW) asegura que ha documentado hasta el momento 119 arrestos de civiles pero sospecha que son muchos más. Bahgat explica que es imposible saber con certeza el número de personas detenidas porque el Ejército no está informando al respecto. Pero cree que la forma en la que se están produciendo los arrestos en El Cairo está siendo replicada en el resto del país.

«Muchas detenciones no son comunicadas a las familias ni a los abogados». «Aquellos bajo custodia no reciben las garantías necesarias». HRW también ha recogido detenciones como la de un activista que asegura que fue interceptado por un soldado que le registró su bolsa y localizó octavillas a favor de la democracia. «Me empezaron a golpear con porras de goma y me dieron descargas con una pistola eléctrica». «Me llevaron a la comisaría de Abdin. Allí los soldados habían sido informados de la llegada de un»espía«y me recibieron con una paliza que se extendió 30 minutos». Después este activista fue llevado a una celda hasta que llegó el encargado de interrogarle, que le aplicó nuevas descargas eléctricas sobre su cuerpo, ya desnudo. «Me descargas eléctricas en todo el cuerpo, . No fue un interrogatorio, No me hizo apenas preguntas. Se limitó a torturarme, dos veces el viernes y una tercera el sábado».

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