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’Jerusalem Found’, núm.190

Política de natalidad y nacionalismo: la estrategia de Israel y las respuestas palestinas

Política de natalidad y nacionalismo: la estrategia de Israel y las respuestas palestinas

Mientras caen niños y niñas palestinas como pequeños racimos de uva bajo
las bombas del ejército israelí (de los 906 muertos en Gaza a día 12 de
enero, 277 son niños) uno se pregunta para después afirmar
sin dudarlo que la infancia palestina es un claro objetivo de guerra para
el estado de Israel. Combatir desesperadamente el crecimiento de natalidad
en Palestina, aún a fuerza de bombas y asesinatos en masa, ha sido y es
una "necesidad criminal" permanente en la política militarista de
ocupación. Porque a pesar de sus esfuerzos la tasa de natalidad entre
palestinas sigue siendo aproximadamente el doble de la de los judíos
israelíes, exactamente igual que hace 50 años, cuando se creó el Estado de
Israel en Palestina.

Animamos a la lectura de este interesante texto, difundido por el
"Jerusalem Found", basado en los comentarios de Rhoda Kanaaneh, profesora
de Antropología de la Universidad Americana de Washington DC y autora de
"Birthing the Nation: Strategies of Palestinian Women in Israel".

Política de natalidad y nacionalismo
La estrategia de Israel y las respuestas palestinas

’Jerusalem Found’, núm.190, 24/02/2004
Traducción para CSCAweb de Beatriz Morales, CSCAweb
http://www.nodo50.org/csca/agenda2004/palestina/dia-tierra_29-04-04.html

En contra de las tendencias internacionales relativas a la planificación
familiar, el conflicto israelo-palestino se expresa en la política
demográfica con implicaciones no sólo para los derechos de los ciudadanos
y las perspectivas para la paz en Oriente Medio sino también para las
mujeres y sus cuerpos.

Rhoda Kanaaneh, profesora de Antropología de la
Universidad Americana de Washington DC, ha analizado las diferentes
estrategias en una ponencia presentada en el Centro Palestino el 23 de
febrero de 2004.

En el caso de Israel, hoy sigue existiendo el deseo de una mayoría judía
"prácticamente en todo el espectro [político israelí], aunque existe
desacuerdo respecto a la amplitud de esa mayoría y a cómo lograrla". Una
estrategia que ha utilizado Israel desde su fundación es animar
activamente a las mujeres judías a tener la mayor cantidad posible de
hijos. Desde 1949 se concedía el premio a la "madre heroína" que tuviera
diez o más hijos. Sin embargo, el programa se suspendió cuando se constató
que la mayoría de las receptoras del premio eran árabes. Posteriormente,
el primer ministro israelí David Ben-Gurion recomendó que fuera la Agencia
Judía en vez del gobierno de Israel quien manejara el premio ya que la
Agencia podría restringir con más facilidad el premio a los judíos y
excluir a los ciudadanos árabes de Israel.

La anticoncepción no fue posible en Israel hasta finales de los años 50, y
el aborto fue ilegal hasta 1976. Pero incluso una vez que dichas opciones
fueron posibles, la presión política hizo que en Israel apenas se apoyaran
fuertes programas de planificación familiar para las mujeres judías. Por
el contrario, se les suministró todo tipo de tratamientos de fertilidad.
En 1967 se estableció un centro demográfico en la oficina del primer
ministro con el "objetivo explícito de incrementar la reproducción de las
mujeres judías exclusivamente".

Además, en 1968 el gobierno israelí estableció una "Fundación para el
fomento de la natalidad", que concedía prestaciones especiales a las
familias judías con tres o más hijos. Las prestaciones por hijos y los
subsidios sociales a las familias judías son un 300% más altas que las
concedidas a las familias palestinas. En el nacionalizado Programa de
Seguro Sanitario israelí nunca han estado realmente bien cubiertos los
métodos de planificación familiar. El nuevo paquete nacional de seguro
sanitario aprobado en 1995 no cubre anticonceptivos ni orientación acerca
de la anticoncepción pero ofrece una generosa ayuda a avanzados
tratamientos de infertilidad, como ilimitadas fecundaciones in vitro.
Israel dispone además del mayor índice de clínicas de fertilidad per
capita del mundo.

La ’línea roja’ de la población árabe de Israel

Kanaaneh se centró en su conferencia en los residentes palestinos del
norte de Galilea, que es una de las zonas de mayor concentración de árabes
palestinos dentro de Israel -en torno a un 20% de la población de Israel
es árabe-palestina. Según el primer ministro Yitzhak Rabin, esta cifra del
20% de la población es la "línea roja para los árabes" que "no debe ser
sobrepasada" para "preservar el carácter judío del Estado". Israel ha
llevado a cabo una política de judeización de Galilea por medio de la
expropiación de tierras que pertenecían a los árabes y estableciendo
emigrantes judíos en ellas.

Las mujeres palestinas en Israel se enfrentan a una difícil situación en
los consultorios de salud subvencionados por el gobierno. En general las
mujeres sospechan de las personas que proporcionan los cuidados sanitarios
de los que dependen las mujeres, lo que hace que las mujeres "mientan,
oculten información y/o retrasen la comunicación [del embarazo]". Esta
actitud que tienen muchas mujeres palestinas la resume Iman [una mujer
palestina] citada en el libro de Kanaaneh así: "El médico judío desearía
poder ligarnos las trompas a todas. Yo le dije que iba a tener otro hijo,
que le llamaría Mohamed y que él no podía impedírmelo".

Kanaaneh cree que "las similitudes entre las políticas demográfica
raciales en Israel y en otras partes del mundo sugieren que más allá de
Galilea se plantean cuestiones paralelas".

A pesar de sus esfuerzos, los programa de fomento de la natalidad de
Israel en general no han tenido éxito. La tasa de natalidad entre los
ciudadanos palestinos de Israel sigue siendo aproximadamente el doble de
la de los judíos israelíes, exactamente igual que hace 50 años, cuando se
creó el Estado de Israel en Palestina. Kanaaneh indica que la explicación
parcial de este dato es que los israelíes en general se han centrado más
en la emigración [como medio] para aumentar la población judía. Tanto
palestinos como israelíes han aceptado el significado político de la
reproducción. Mientras que Israel trata de poner freno a los nacimientos
múltiples entre los ciudadanos palestinos, los palestinos suelen afirmar
que tener muchos hijos es un deber patriótico. Kanaaneh lo describe como
"una lucha demográfica sionista a la inversa". En este contexto la
aceptación de la fertilidad en ambas partes "hace de los cuerpos de las
mujeres campos de batalla a través de los cuales se definen la nación y la
comunidad".

En el lado opuesto del debate, algunos palestinos de la izquierda
consideran que tener demasiados hijos en unas circunstancias poco
favorables desde el punto de vista económico o educativo no ayuda en nada
al avance de la causa palestina. Muchas mujeres palestinas se encuentran
divididas por estas expectativas contradictorias. Como lo expresaba una
mujer palestina a la que Kanaaneh entrevistó: "Si tuviéramos más dinero,
tendría más hijos para Palestina. Eso es lo que siento y esas son mis
convicciones, pero no puedo permitírmelo".

La preferencia por tener hijos varones refleja también los puntos de vista
palestinos respecto a ambos sexos y los papeles de cada uno. En buena
parte se considera que las mujeres son "madres de la nación" y productoras
de hombres. Los hombres ocuparán su puesto como agentes activos en la
lucha social, mientras que las mujeres continúan apoyándolos,
amamantándolos de "la leche de la gloria, el honor y el valor", como
afirma una escritora citada por Kanaaneh. A pesar de que el importantísimo
lugar asignado a las mujeres en la política de crecimiento del
nacionalismo palestino les permite alguna forma de participación en la
lucha, necesariamente limita su potencial.

* Este texto, difundido por el ’Jerusalem Found’, está basado en los
comentarios realizados el 23 de febrero de 2004 por Rhoda Kanaaneh,
profesora de Antropología de la Universidad Americana de Washington DC y
autora de ’Birthing the Nation: Strategies of Palestinian Women in
Israel’, University of California Press, 2002.

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