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Afganistán como espacio vacío: el perfecto estado neocolonial del siglo XXI

Intervención de Marc Herold en la presentación de su libro en Barcelona

Sección:Afganistán
Domingo 28 de septiembre de 2008 1 comentario(s) 2049 visita(s)

Intervención de Marc Herold en la presentación de su libro: Afganistán como un espacio vacío: El perfecto estado neocolonial del siglo XXI

26 de octubre de 2007, 19h, Cripta de la Librería Central del Arrabal

Es un honor para mí estar hoy aquí en vuestra compañía, en este lugar tan especial. Nunca hubiera dicho que presentaría este libro en la cripta de una iglesia Vayan mis agradecimientos especiales a la persona que ha traducido el libro y tanto ha dedicado para que el proyecto vea la luz; Alejandro Pozo, sentado a mi lado para presentar esta conferencia y sobre todo a la Plataforma Paremos la Guerra. Gracias.

Me hace especialmente feliz ver la primera versión de este libro aquí, en esta parte del mundo, un lugar y un pueblo que he admirado y conocido durante muchos años, el lugar donde fueron y murieron brigadistas internacionales, allí dónde el bombardeo aéreo de civiles en Gernika se convirtió en una página negra del siglo XX, y el terreno sobre el cual republicanos, comunistas, demócratas y anarquistas -hombres y mujeres- fueron para detener el fascismo. Un primo de mi padre, Edmond Taylor, sirvió de corresponsal para el Chicago Tribune en la II República Española a finales de la década de 1930. De adolescente crecí familiarizado con nombres como Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Terol, Ebro… Uno de mis libros preferidos fue y es Homenaje a Catalunya, de George Orwell.

Sí, es un gran honor estar hoy aquí con vuestra presencia. Pero ahora enfocaré otra guerra, otra ocupación, otra gran injusticia, otro monumento a la matanza de gente sencilla, personas normales que día tras día intentan vivir su vida. Pero este tipo de intervenciones lideradas por EEUU han aumentado su frecuencia desde el final de la II Guerra Mundial: con 6 en la década de 1950, 8 en la de 1960, 11 en la de los 70, 22 en la de 1980, 66 la de 1990, y 44 en la presente, hasta ahora.

Mi libro documenta y analiza por qué la indigencia y la guerra, igual que la opulencia y la corrupción extravagantes se han extendido de par en par en Afganistán, bajo el régimen de Karzai y también en la abultada “mafia de las ONG”. Puede que lo más importante sea que una cultura de impunidad impera bajo el régimen del Karzai. La clave es que Afganistán representa un espacio vacío y que la guerra se libra sobre todo en los medios de Europa y los EE.UU. El secretario de Osama Bin Laden, el Dr. Ayman al-Zawahiri, fue muy claro respecto a esto en 2005, cuando indicó que “este combate se libra en el campo de batalla de los medios de comunicación”. Por lo visto, la OTAN en Afganistán está limitada por sus habilidades mediáticas ‘cavernícolas’. Las tropas de ocupación de la OTAN y EE.UU. sencillamente impiden el acceso a aquellas ubicaciones incómodas donde han matado civiles, practican la administración de noticias como describo en un capítulo del libro, o arrestan, eliminan o golpean a periodistas independientes “no empotrados” (como el bombardeo contra Al Jazira en Kabul en noviembre de 2001 o el reciente caso del reportero de la televisión iraní, Faez Khorshid). Como indica el economista Edward Herman, “ellos matan periodistas, ¿no es así?” Sí, como parte de un sistema de control informativo que permita el asesinato masivo de civiles.

Karl Rove, consejero de Bush y arquitecto de su política, describió la política surrealista norteamericana tras el 11 de septiembre de 2001 de la siguiente manera:

Ahora somos un imperio, y al actuar, creamos nuestra propia realidad. Y mientras estudiáis esta realidad -con prudencia, sin duda- actuaremos otra vez, creando otras realidades nuevas, que también podéis estudiar, y así es cómo se resolverán las cosas. Somos actores de la historia… y vosotros, todos vosotros, sólo podréis dedicaros a estudiar lo que hacemos”

En otras palabras,

He aquí la definitiva guerra postmoderna. El actual teatro de operaciones es el reino de los símbolos y el objetivo es la mente de las personas, su capacidad innata de razonar y de hacer preguntas. En toda guerra moderna, la propaganda se ha desplegado al servicio de los objetivos militares. En esta guerra, las operaciones militares ni siquiera están al servicio de la propaganda: son la misma propaganda.

Dejadme concretar: ¿Por qué los medios de aquí presentan a la ciudadanía una imagen sesgada de la actividad de las tropas españolas en la provincia afgana de Badguís? ¿Por qué esta imagen proyecta una gestión más propia de un exótico Disneyworld (una tierra de sonrisas) o de un paraíso socialdemócrata en vez de una cruda realidad de letal guerra multifacética en la cual España como Alemania tienen su papel en la contrainsurgencia, por ejemplo mediante los PRT o Equipos de Reconstrucción Provinciales? Mariano Rajoy dijo “El señor Zapatero no dice que España esté en guerra y todo lo que dice es que está allí como si fuera una organización benéfica”.

En mayo de 2006, los socios locales de la organización británica de ayuda CARE en Badguís fueron avisados por los talibanes que no serían objetivo mientras trabajaran según bases estrictamente humanitarias. Pero que si aceptaban financiación del PRT local, en este caso el español, su seguridad estaría amenazada. CARE en Gran Bretaña comunicó que bajo los PRT de la OTAN el dinero asignado se usaría en ‘protección para la fuerza’, finalidades propagandísticas y tareas antinarcóticas, señalando que difuminar las líneas que separan la asistencia civil y la militar compromete la seguridad de los cooperantes. En agosto de 2006, dos trabajadores de la ONG World Vision fueron secuestrados y tiroteados en Badguís.

Como defiendo en mi libro, los PRT difuminan la línea divisoria entre soldados y cooperantes. La organización Médicos Sin Fronteras, Premio Nobel de la Paz, salió de Afganistán en 2004 porque la dependencia norteamericana de los PRT ponía en peligro las vidas de los cooperantes –aun cuando Médicos Sin Fronteras había operado en Afganistán bajo los años de ocupación soviética, el caos tribal y el dominio taliban-. Cinco trabajadores de Médicos Sin Fronteras fueron asesinados en Badguís en junio de 2004. Esta mezcla de ayuda humanitaria y guerra fue expresada maravillosamente en boca de un oficial del ejército norteamericano de visita a una remota aldea afgana: “Cuanto más nos ayuden a dar con los chicos malos, mejores cosas obtendrán”.

Este ensayo consta de seis secciones interrelacionadas. Primero, describo el preludio de la actual tragedia afgana, inaugurada por los bombardeos norteamericanos y la posterior invasión. En segundo lugar, documento como EEUU y su Estado cliente en Afganistán no tiene ningún interés en el auténtico desarrollo socioeconómico de Afganistán. La tercera sección, explora la extensa economía invisible en la cual la mayoría afgana se implica en una lucha diaria para la supervivencia. En el cuarto capítulo se desenmascaran las grotescas formas de seudodesarrollo en el Kabul de Karzai. En la quinta parte nos sumergimos en como se edifica y mercadea una ilusoria imagen de progreso y gobierno marca Karzai. Concluyo con un análisis de la estrategia militar de los EE.UU. en Afganistán, que está adaptada para proteger un «espacio vacío» con el mínimo coste, una reencarnación moderna del Estado-tapón.

Ahora debo citar la introducción del libro.

Cinco años tras el ataque sobre Afganistán liderado por los Estados Unidos de Norteamérica, el verdadero significado de la ocupación norteamericana se muestra por sí mismo. Afganistán representa simplemente un espacio que debe mantenerse vacío. A los poderes occidentales no les interesa ni comprar ni vender en aquella nación desolada. El país no posee nada de atractivo para exportar. A diferencia de las colonias de los siglos XIX y XX, donde se intentaba desarrollar alguna actividad económica (plantaciones, minas, fábricas e infraestructuras) para tener una colonia autofinanciada, en la neocolonia de Afganistán no merecen la pena estos esfuerzos. En vez de esto,el objetivo es dirigir un espacio vacío (o una neocolonia) con el mínimo coste. En efecto, Afganistán hoy se reencarna a él mismo en su papel histórico Estado-tapón (con atuendos del siglo XXI).

La empobrecida población afgana es tan irrelevante como el desarrollo económico del país. Pero el espacio representado por Afganistán en una región volátil de gran significado geopolítico, debe mantenerse libre de toda fuerza hostil. El país se sitúa en el centro de un mundo islámico renaciente, limítrofe con una China naciente (igual que la India), fronterizo con repúblicas asiáticas ex soviéticas y próximo a Estados ricos en petróleo. Los bombardeos norteamericanos que dieron comienzo el 7 de octubre de 2001 fueron motivados por dos intereses: la oportunidad dada por el 11 de septiembre de 2001 para marchar a Bagdad a lomos de la opinión pública de Estados Unidos que clamaba venganza; y por asegurar un espacio en un importante área geopolítica del mundo.

Los únicos centros poblados de relevancia real son un puñado de islas (sobre todo Kabul) de realidad virtual grotesca y capitalista necesitadas de proyectar la imagen de un gobierno central existente, una imagen promovida más adelante por los frecuentes viajes de Karzai por el mundo. Se deben mantener vivas las quimeras gemelas de un gobierno central eficaz y de un proceso de construcción nacional. Los «otros», las masas afganas que viven y bregan en la economía real, incluyen multitudes apurando con creatividad las existencias diarias en la locura de la vasta economía informal. Son del todo irrelevantes para el amo neocolonial interessado en dirigir un espacio vacío con el mínimo coste. ¿A quién le importa que uno de cada dos afganos no tenga trabajo? ¿Y si el agua limpia sólo llega a uno de cada cuatro afganos? La economía de autofinanciación del opio reduce convenientemente este coste y crece hasta la invisibilidad.

Los medios para custodiar y patrullar un espacio tan vacío son: una particular distribución espacial de proyección militar en manos de los EE.UU. y, cada vez más, de fuerzas de la OTAN: vigilancia aérea permanente a gran altura; presencia aérea en tres niveles de altitud: baja, mediana y alta; fuerzas terrestres de reacción rápida posicionadas con armamento pesado, situadas en puntos nodales clave fuertemente fortificados; y la ocupación de efectivos prescindibles de sátrapas locales. La OTAN y los EE.UU. han obrado como en el caso de la ocupación soviética de Afganistán, cuando a partir de 1984 se confió cada vez más en la fuerza aérea.

En 2003, los EE.UU. presionaron a la OTAN con éxito para compartir la carga de la ocupación. La jugada venía motivada por el reparto de costes (financieros y humanos) entre muchos países, reduciendo así la oposición interna. En 2004, las bajas militares de los EE.UU. representaban el 97% del total de las muertos de entre las fuerzas de ocupación; en 2006, la relación era de sólo el 51%. El soldado ocupante no norteamericano tiene ahora un 37% más de posibilidades de morir en Afganistan que el de EE.UU.. Aun así, el deseo de dominar un espacio vacío al mínimo coste se está perdiendo por culpa de una resistencia taliban que resurge.20, que ha desarrollado sus propies armas insurgentes de bajo coste muy efectivas (por ejemplo, ingenios explosivos improvisados, atentados suicidas) trayéndolas a un uso preciso.

La extraordinaria asimetría de las fuerzas contendientes en Afganistán tras el 11-S implicaba que la lucha podía ser menos militarizada y más informativa, desplegando tecnologías sociales de poder basadas en la información (o formas de control social impulsadas por la información) sobre el pueblo de la victoria militar predecretada. Era esencial para el control social la necesidad de disuadir el contacto cultural de los espectadores (los consumidores de la guerra) con sucesos reales infecciosos, con las propias fuerzas de vida y muerte de la historia (en contraste con la violencia esterilizada y los espectáculos saneados). La prohibición de toda instantánea que retrate los efectos humanos de las finas bombas de «precisión» forma parte esencial del marketing bélico, sólo emparejada con la difusión infinita de imágenes que reflejen cada detalle de la nueva guerra de alta tecnología sin víctimes, o lo que es lo mismo, una guerra sin muerte injusta. La hegemonía informativa precede a la hegemonía política. En efecto, como la Guerra del Golfo, la operación «Libertado Duradera» fue menos una disputa entre adversarios militarizados -todavía más cuando los talibanes se mezclaron con los campos en desbandada- y más un careo entre las élites de los medios de comunicación (de masas y militares) de los EE.UU. y el electorado de Occidente. La guerra real (experimentada allí) fue desplazada por la guerra virtual (consumida aquí). Como en la Guerra del Golfo, por lo tanto, un elemento central estaba llegando al «control social mediante la estupefacción colectiva» a través de la manufacturación de un infinito de espectáculos consumibles, gracias a las avanzadas tecnologías de las telecomunicaciones de finales del siglo XX. En este punto mi propósito es resucitar lo infeccioso de una forma meticulosa y empírica (el mal, el contacto real con aquello terrible, la agonía, la realidad brutal del día a día en la vida en Afganistán tras la invasión de los EE.UU.) y disolver así el guión de los espectáculos.

La gente corriente afgana sufre diariamente la ferocidad y la barbarie de la obsesión moderna por el control, mientras que aquí la invasión y la guerra de los EE.UU. se consumen como un espectáculo, como una fusión de imagen y realidad, como la hiperrealidad baudrillardiana, en la cual la imagen ya no representa la realidad. Aquí, la guerra se consume como un producto electrónico, preprogramado, que se combate en la pantalla del televisor. Las noticias de los telenoticias son un engaño premeditado,

… Para entrenar a todo el mundo en la recepción incondicional del simulacro retransmitido se debe abolir cualquier inteligencia del acontecimiento. El resultado es una atmósfera asfixiante de argucias y estupidez. Y si el pueblo tiene una ligera conciencia de estar inmerso en esta continencia y en esta trampa mediante imágenes, se traga el engaño y permanece fascinado por la claridad del montaje de guerra con el cual estamos vacunados en todas partes: por los ojos, por los sentidos y por el discurso.

Jean Baudrillard sostiene que los EE.UU. se sirven de los medios de comunicación para enmascarar su propio declive militar a largo plazo.

Las consideraciones de bajo coste de los EE.UU. y la OTAN se traducen directamente en decenas de miles de víctimas civiles afganas. ¿Cómo? Durante las fases iniciales de la campaña de bormbardeos de EE.UU. y hasta ahora, los aviones de guerra norteamericanos han lanzado poderosas bombas sobre áreas densamente pobladas sin ninguna consideración hacia los civiles afganos. La eliminación de civiles por parte de los EE.UU. se excusa como si se tratara de errores “trágicos”. Los gestores de la guerra de la OTAN y los EE.UU. han quitado el polvo al viejo argumento de la “intencionalidad”. Como apuntaba Edward Herman,

…dicen los gestores de la guerra que estas muertes y heridas no son deliberadas, sólo son “colaterales”. Por otro lado, el tema es tratado por los medios de comunicación, las ONG, los nuevos humanitarios y otros como un mal menor que aquellos casos en los cuales los civiles están abiertamente en el punto de mira. Pero este trato diferencial es un fraude, incluso si aceptamos la a menudo discutible pretensión de involuntariedad (en ocasiones reconocida como falsa incluso por parte de los oficiales). Aunque no sean el objetivo explícito, si las muertes civiles colaterales son altamente probables y estadísticamente predecibles, estas son claramente aceptables y intencionadas. Si en 500 ataques contra aldeas afganas supuestamente dirigidos a golpear a mandos de Al Qaeda es posible que mueran civiles en 450 de ellos, estas muertes son un componente integral del plan y es clara la responsabilidad de los planificadores y de los ejecutores. Como dice el catedrático de Derecho Michael Tonry, “en Derecho Penal, la intención y el conocimiento son estados mentales culpables por igual.”

Los bombardeos aéreos en aras de la liberación de la gente afgana continuarán con escasa consideración hacia los civiles, que para las élites político-militares de Occidente sólo son invisibles en el espacio vacío de Afganistán. Los medios de comunicación complacientes perpetúan el mito al actuar como taquígrafos de la realidad virtual del Pentágono. Cuando los detalles de víctimas civiles se filtran a pesar de los esfuerzos de los gestores de noticias de los EE.UU. y la OTAN, un teniente coronel de la base de Bagram ofrece su “sincero pésame” o la promesa de una investigación y al día siguiente todo se ha olvidado. En todo caso, sólo son afganos. Los suyos son cuerpos malos, no como los nuestros, que son cuerpos buenos. Pero desde hace seis años, intento exhumar estos cadáveres de afganos inocentes y hoy el Proyecto Memorial de Víctimas Afganas, constantemente actualizado, nos explica sus historias.

Conclusión

Aunque puede existir algún tipo de debate sobre si la OTAN y los EE.UU. están “perdiendo” la guerra en Afganistán, lo que está fuera de cualquier duda es que ha fracasado por completo el intento de los EE.UU. y la OTAN de mantener Afganistán como “un espacio vacío” con el mínimo coste. Pero, en ausencia de un equivalente al misil Stinger, la resistencia afgana de hoy puede como mucho conseguir una situación de tablas. Los soviéticos no perdieron la guerra afgana militarmente, sino más bien por problemas internos resultantes de una larga década en tablas.

El espacio de Afganistán se llena cada vez más de “insurgentes”, opio, criminalidad en aumento, mercenarios, ejecuciones legales, señores de la guerra en vez de teócratas, trabajo infantil creciente, corrupción y violencia imparables, una resistencia revitalizada; todo esto aliñado con el elevado coste para el contribuyente de la ocupación norteamericana en términos humanos y monetarios (más de 100 millones de dólares por día o 48.225 euros por minuto durante el año fiscal de 2007).

La perspectiva de un agotamiento de la OTAN se divisa más a medida que los estados miembros difieren sobre aquello que hace falta hacer en Afganistán. El reputado historiador de guerras modernas, Gwynne Dyer, es más enfático: “Afganistán – Una guerra ganada y perdida.” Michael Scheuer, autor del aclamado libro, Imperial Hubris (Arrogancia Imperial), dijo que “en Afganistán la Historia rebasa el optimismo”. Si esto es una historia de éxito, uno se pregunta cómo seria un fracaso.

Mi libro analiza la construcción de este fracaso desde 2003. Para repetirme, en esta guerra, las operaciones militares no están ni siquiera al servicio de la propaganda: son la propaganda misma.

Dejadme concluir con las palabras de dos personas: las del principal arquitecto de las intervenciones norteamericanas por todo el mundo durante el último quarto del siglo XX, Henry Kissinger, quien dijo, como es sabido:

El ejército convencional pierde si no gana, la guerrilla gana si no pierde.

Y ahora las palabras de un comandante talibán entrevistado en la frontera de Afganistán y Pakistán por un periodista británico. Sin duda, el talibán tenía en la cabeza tanto los 120.000 efectivos soviéticos atrapados en tablas en el ajedrez afgano durante la década de 1980 y la legendaria paciencia de los pastunes. Mirando el impresionante icono de la modernidad, un reloj Rolex en la muñeca del inglés, dijo:

Tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.

Al Qaeda también aspira a una larga guerra. ¿Qué utilidad tienen los “relojes” de la Legión Española en el pantano afgano de la remota Badguís, allí dónde el tiempo es pre-moderno y no lineal? ¿En un lugar tan lejano de las pantallas de nuestros televisores de plasma, allí dónde la guerra ya se ha perdido?

Muchas gracias.

Traducció al català del text de Marc Herold: Joan Felip


Notas:

Further details may be found in “American Journalists War Correspondents in the War in Spain ” at http://www2.uah.es/saguado/American... Spain .pdf . A journalist and author in civilian life, Edmond Taylor served in India as the chief American representative on P Division before becoming Detachment 404 Intelligence Officer in 1945. (Source: US National Archives). Taylor who became a major figure in the amateur spy organization which straddled the world during the war, the Office of Strategic Services (OSS), the ancestor of the Central Intelligence Agency (CIA), has been memorialized at length in the book by R. Harris Smith, OSS: The Secret History of America’s First Central Intelligence Agency (University of California Press, 1972).

Brian Bogart, “Bin Laden is Right: The Unwarranted Influence of America’s Global ‘Defense’ Corporation,” CommonDreams.org ( September 11, 2007 ) at http://www.commondreams.org/archive/2007/09/11/3758/print/

The service of NGOs to imperialism is explained in James Petras, “Imperialism and NGOs in Latin America ,” Monthly Review 49, 7 (December 1997) at http://www.monthlyreview.org/1297petr.htm

Jim Michaels, “U.S. Pulls Plug on 6 Al-Qaeda Media Outlets,” USA Today ( October 6, 2007 ) at http://www.usatoday.com/news/world/iraq/2007-10-04-Mediacenter_N.htm

“NATO handicapped by its “stone age” media skills in Afghanistan ,” Deutsche Press Agentur ( October 8, 2007 ) at http://news.monstersandcritics.com/southasia/news/printer_1363442.php

see the chapter in the book, “Grab News Headlines, Isolate Bombed Area and Stonewall: U.S. Military’s Virtual Reality about Afghan Civilian Casualties: A Case Study of the U.S. Assault upon Hajiyan”

“Hosseini Condemns Arrest of Press TV Reporter in Afghanistan ,” IRNA News ( October 9, 2007 ) at http://www2.irna.com/en/news/view/line-203/0710099723165533.htm . Faez Khorshid, a local reporter working for Iran’s Press TV, was arrested by the U.S. security forces on the night of October 7, 2007 in Kabul on his way home from office.

Khorshid was freed after 18 hours while having bruises on the face showing he was beaten by the American soldiers.

Faez Khorshid in his latest report on the presence of U.S. forces in Afghanistan had accused U.S. forces of being main cause of instability in the country

Edward S. Herman, “ ‘They Kill Reporters, Don’t They?’ Yes as Part of a System of Information Control That Will Allow the Mass Killing of Civilians,” Z Magazine 18, 1 (January 2005) at http://zmagsite.zmag.org/Jan2005/herman0105.html

Justin Raimundo, “Delusions of Empire. The epistemology of imperialism – the problem with you peaceniks is that you’re too ‘reality-based’!” Antiwar.com ( October 20, 2004 ) at http://www.antiwar.com/justin/?articleid=3822

Hani Shukrallah, «Operation Enduring Madness,» Al-Ahram Weekly Online [11 - 17 October 2001], at: http://weekly.ahram.org.eg/2001/555/op9.htm

The Qala-e-Naw PRT is run by a brigade of the Spanish Legion. Its facilities are also home to a Spanish Air Force Immediate Reaction Force and paratroopers. The on-site airfield can land C-130 Hercules and service Cougar and Chinook helicopters. The Qala-e-Naw PRT has contributed a number of projects to the district including an access bridge into the district capital, construction of water mains and potable water infrastructure, partial electrification, and a 54km-long road connecting Qala and Herat via the Sabsak pass.

“Spain’s Military Presence in Afghanistan Increased,” at http://www.huliq.com/35598/spains-military-presence-in-afghanistan-increased

“ UK Troops in Afghanistan Should Stay Out of Aid Work, CARE International Warns,” CARE International.org ( May 5, 2006 )

Nick Meo, “A Frontier Too Far,” The Independent (July 27, 2004) at http://findarticles.com/p/articles/mi_qn4158/is_20040729/ai_n12804211

David Rohde, “New Tactic in Afghanistan has Old Ring,” International Herald Tribune (March 31, 2004)

John Chuckman, “The Nonsense of Nation-Building in Afghanistan : the Parable of the Hatchet or the Nonsense of Nation-Building in Afghanistan ,” Scoop.co.nz ( March 10, 2006 ) at http://www.scoop.co.nz/stories/HL0603/S00155.htm

For an interesting, balanced, first-hand description see Pankaj Mishra, “The Real Afghanistan,” The New York Review of Books 52, 4 (March 10, 2005) at http://www.nybooks.com/articles/17787

For the Soviet case, see Walter J. Boyne, “Moscow’s Fatal Military Adventure,” Air Force Magazine 87, 12 (December 2004) at http://www.afa.org/magazine/Dec2004/1204soviets.html

Data from http://www.icasualties.org/oef/

In a propaganda coup, any armed opposition to a standing government is now labeled terrorist. By such criterion, of course, the American revolutionaries of the 1770’s and the Vietnamese National Liberation Front soldiers of the 1960’s were terrorists.

elaborated upon and critiqued in Philip Hammond, “Postmodernity Goes to War Contemporary Warfare is more about Images and Effects than Bombs and Battles,” Spiked Essays ( June 1, 2004 ) at http://www.spiked-online.com/Printable/0000000CA554.htm

Stephen Pohl, “Review of The Gulf War did not take Place,” Contemporary Sociology 26, 2 (March 1997): 139

As a footnote, of course, one should hardly be surprised that the anti-virtual, live-reporting from Afghanistan during the initial U.S. bombing assault by Al Jazeera’s correspondents – foremost by Taysir Alluni – provoked rage in the Pentagon, the State Department, and the complicit mainstream corporate media.

Jean Baudrillard, The Gulf War Did Not Take Place (Bloomington: Indiana University Press, 1995). See also his “Jean Baudrillard. The Spirit of Terrorism,” Le Monde (November 2, 2001) at http://www.egs.edu/faculty/baudrillard/baudrillard-the-spirit-of-terrorism.html and Binoy Kampmark, “Wars that Never Take Place: Non-events, 9/11 and Wars on Terrorism,” Australian Humanities Review (May 2003) at http://www.lib.latrobe.edu.au/

See “Jean Baudrillard afirma que Estados Unidos ‘es, cada vez mas, una potencia military en vias de deintegracion’,” Lukor (November 23, 2005) at http://www.lukor.com/not-mun/america/0511/23162121.htm

See Edward S. Herman, “ ‘Tragic Errors’ in U.S. Military Policy. Targeting the Civilian Population,” Z Magazine 15, 8 (September 2002) at http://www.zmag.org/ZMag/articles/sep02herman.html

Dahr Jamail and Tom Engelhardt, “An Increasingly Aerial Occupation,” Antiwar.com ( December 14, 2005 ) at http://www.antiwar.com/engelhardt/?articleid=8255

see the memorial at http://pubpages.unh.edu/ mwherold/memorial.htm

David Rohde, “Bloody Stalemate over south Afghanistan ,” New York Times ( September 2, 2007 ) and Andrew C. Schneider, “Afghanistan Stalemate,” Kiplinger Business Resource Center ( October 5, 2007 ) at http://www.kiplinger.com/printstory.php?pid=12592

As argued by Cold War scholar, Mark Kramer, “Surprise! The Soviets Nearly Won the Afghan War,” Los Angeles Times ( December 26, 2004 ).

Based upon Congressional Research Service data reported in Winslow T. Wheeler, “The Costs of the Afghanistan War,” Counterpunch ( August 29, 2007 ) at http://www.counterpunch.org/wheeler08292007.html

Superbly summarized by Seumas Milne, “How can this bloody failure be regarded as a good war? The western occupation of Afghanistan has brought neither peace nor development – and it fuels the terror threat,” The Guardian (August 23, 2007) at http://www.commondreams.org/archive/2007/08/23/3356/ and in John Ward Anderson, “Emboldened Taliban Reflected in More Attacks, Greater Reach,” Washingtonpost.com (September 25, 2007), p. A11 at http://www.washingtonpost.com/

A perusal of recent newspaper articles tells the story: James G. Neuger, “NASTO Staggers in Afghanistan as Some Can’t Fight On,” Bloomberg.com (October 8, 2007) from New York City; and Tom Coughlan, “Afghanistan ‘Putting NATO’s Future in Peril’,” The Independent (October 8, 2007) from London; “Enthusiasm for Afghan Deployment Waning in Many Countries,” Deutsche Presse-Agentur (October 10, 2007) at http://news.monstersandcritics.com/southasia/news/printer_1364025.php ; and from Australia, Terry Friel, “Afghanistan ‘is going down fast’,” The Australian (October 12, 2007).

Gwynne Dyer, “ Afghanistan – A War Won and Lost,” New Zealand Herald (October 12, 2007) at http://www.nzherald.co.nz/

in Terrorism Focus (Jamestown Foundation) 3, 6 ( February 14, 2006 ) at http://www.jamestown.org/terrorism/news/article.php?articleid=2369902

Hani Shukrallah, «Operation Enduring Madness,» Al-Ahram Weekly Online [11 - 17 October 2001], at: http://weekly.ahram.org.eg/2001/555/op9.htm

H.D.S. Greenway, «In Mideast, Time is not on America’s Side,» Boston Globe (February 27, 2004) at http://www.boston.com/ from my essay, “The Taliban’s Second Coming,” Cursor.org (February 29, 2004) at http://www.cursor.org/stories/secondcoming.html#58 . In a book examining the U.S. pacification campaign – winning hearts and minds - in Vietnam , Richard Hunt argued that pacification slowly succeeded in rooting out the Viet Cong, but it had taken too long and cost too much for the American public (Richard A. Hunt, Pacification: The American Struggle for Vietnam’s Hearts and Minds (Boulder: Westview Press, 1995

Michael Scheuer, “Al-Qaeda’s Insurgency Doctrine: Aiming for a ‘Long War’,” Terrorism in Focus 3, 8 ( February 28, 2006 ) at http://www.jamestown.org/


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Afganistán espacio vacio: intervención Marc Herold
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Comentarios


  • Afganistán como un espacio vacío: El perfecto estado neocolonial del siglo XXI

    29 de septiembre de 2008

    mira como se lo come todo, la ministra al frente del ministerio de matanza, y mientras tanto gastandose miles de millones de euros en makinas de guerra para asesinar y luego todos esos niños muriendose de hambre.LAMENTABLE


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