En un océano de manipulación navegantes antimilitaristas se encuentran en una isla virtual de desobediencia, noviolencia y construcción de la Paz
Secciones
> Informativa
  Movimiento 15M
> Observatorio de conflictos
  Iraq
  Palestina
  Colombia
  EEUU
  Guerra y mujeres
  Infancia y guerra
  Varios
  Afganistán
  Libia
  Costa de Marfil
  Siria
  Mali
  Sáhara Occidental
  Ucrania
  Turquía
> Campañas
  Objeción Fiscal al Gasto Militar
  Desobedece a las guerras
  Contra la I+D Militar
  Comercio y producción de armas
  Juguete bélico
  Feminismo y antimilitarismo
  Locales
  Varios
  Banca
  Educación para la paz
  La guerra empieza aquí. Parémosla desde aquí
  Recortar lo militar
  Contrarreclutamiento
> Documental
  Talleres
  Historia del antimilitarismo
  Noviolencia
  Objeción de conciencia
  Recursos gráficos
  Recursos multimedia
  Teoría política
  Represión
  Medio Ambiente
  Mujeres y antimilitarismo
  Anticapitalismo
  Instituciones militares
  Varios
  Intervencionismo humanitario y misiones de paz
> Cajón de sastre
  Humor
  Creación
  Comentarios gráficos
  Contactos
  Varios
> Solidaridad entre los pueblos

Abriendo Puertas: Okupaciones en Valencia (1988-2006)

Un libro reflexiona sobre la trayectoria de la okupación en la ciudad-espectáculo

Sección:Anticapitalismo
Jueves 7 de febrero de 2008 1 comentario(s) 4766 visita(s)

Una historia de la Okupación en la ciudad de Valencia, casi 20 años de experiencias con resultados desiguales, que, cuanto menos, dejan muchas preguntas en el aire: ¿ha incidido la ocupación en la transformación de la sociedad? ¿han supuesto las okupaciones una alternativa colectiva o una vía personal? ¿es el momento de inventar nuevas prácticas reinvindicativas? ¿es la ocupación realmente un movimiento social?


OKUP@S

Un libro recoge el inicio, el auge y la caída de dos décadas de uno de los movimientos alternativos más activos de la ciudad de Valencia

José Parrilla,

LEVANTE-EMV (En Domingo), 10 de febrero de 2008

Se acuerdan del kasal popular de la calle Flora? Sí, aquel que despertó en los valencianos el interés por el movimiento okupa, por sus personajes, por sus ideas y por sus miserias. Pues desde aquello ya han pasado casi 20 años a lo largo de los cuales se ha escrito una historia intensa de contar, siempre impregnada de aires de libertad y reivindicación y más frecuentemente de lo necesario cargada de violencia, la que según sus protagonistas ejerce el Estado y la que según el Estado no han sabido evitar ellos.

De estos veinte años habla el libro «Abriendo puertas» (La Burbuja-2007), obra de Francisco Collado Cerveró, un escritor que ha vivido desde dentro la historia del movimiento okupa de Valencia y que describe kasal a kasal, manifestación a manifestación, detención a detención, el inicio, auge, acoso y caída de este movimiento alternativo.

El escenario de esta historia es Valencia, «la ciudad de los grandes pelotazos urbanísticos» donde el desarrollismo se ha convertido en el auténtico «monstruo que la devora». Y frente a esto un «David» llamado movimiento okupa, un impulso juvenil nacido en Inglaterra y Holanda en los postreros años setenta que diez años después llegó a España para «reapropiarse de espacios abandonados que son considerados fruto de una usurpación anterior ejercida por el capital». «La okupación - dice el autor- no va ligada a una ideología determinada, ni mucho menos a una estética de tribu urbana». «Su intención es dar respuesta a la exclusión residencial, a la carestía de las viviendas, a la falta de equipamientos públicos y a la especulación inmobiliaria», sentencia.

La primera ocupación de Valencia se produjo el 20 de enero de 1989. Desde varios meses atrás la Assemble d’Okupes de la ciudad venían celebrando reuniones en el Casal Municipal del Carme y ese día se ocupó el kasal popular Palma 5, un edificio abandonado que había sido sede de una Iglesia Evangélica. En este local se hicieron multitud de actividades con el apoyo de multitud de organizaciones como Radio Klara, el Movimiento de Objeción de Conciencia (MOC) o el Kolectivo de Jóvenes de Mislata (KJM).

Aunque con un discurso confuso y poco elaborado, hubo campañas contra los hipermercados, las elecciones europeas, la monarquía, el servicio militar o la heroína. Era el inicio de una revolución que fue abortada después de quince meses de trabajo, pero que renació con más fuerza y se extendió por toda la ciudad.

Después de Palma 5 vinieron el kasal popular de la calle Lliria, Amanecer y el kasal popular de la calle Flora, el más emblemático de todos. Su ocupación se produjo el 30 de abril de 1991. «Esa tarde se hizo un pasacalle pro-okupación por el Carme que se dirigía hacia el kasal de la calle Lliria. Se trataba de una manifestación reivindicativa y, al mismo tiempo, maniobra de distracción para la policía. Entre tanto, algunas okupas se encargaban de abrir el nuevo local y la gente cruzaba el río en pequeños grupos hasta juntarse más de cien personas. Esa noche se hizo una asamblea en el patio mientras la gente iba descubriendo el local», cuenta el libro.

Con esta ocupación se consolidó el mensaje ideológico y se llegó a la conclusión de que los proyectos de larga duración eran posibles. De hecho, proliferaron las kasales por toda la ciudad y su área metropolitana y se inició el enfrentamiento con los grupos nazis que nunca ha dejado de existir.

El asesinato de Davide, un líder carismático del movimiento okupa a manos de cuatro personas extranjeras ebrias fue un duro golpe del que se sobrepusieron con una fuerte actividad - conciertos, exposiciones, comedor vegano, talleres etc.- y cierta complicidad con los vecinos del barrio, que en éste y en otros casales mostraron un importante grado de adhesión.

Después de muchos rumores, este kasal fue desalojado el 20 de noviembre de 1996. Meses antes había llegado al Poder el PP y los desalojos se multiplicaron, iniciando una etapa de confrontación que dio mayor visibilidad al movimiento okupa, pero que también supuso la criminalización del colectivo, de sus protestas y de sus acciones de respuesta, que llegan a ser equiparadas con el terrorismo.

Progresivamente fueron ocupados el kasal popular de la Malvarrosa, el cine Iberia, Saudi Park, la Casa del Riu, el Mercat de Benimaclet, la Fábrica Maelectric, la Kasa dels Sonnis, el Palauet de Russafa, Pepica la Pilona, el Limonero, Bombas Geyda y el Teatro Princesa.

Esta última ocupación se llevó a cabo el 16 de octubre de 1999 en respuesta al desalojo de la fábrica de Bombas Geyda, pero esa misma noche se produjo el desalojo y la tragedia. Hubo 52 detenidos y el joven José Luis Enguídanos murió al caer desde la platea al patio de butacas y golpearse la cabeza. El colectivo entendió que a Engui lo había matado la policía y se inicio una etapa de radicalización de mensajes y acciones. El 23 de octubre de 1999 tres mil personas salieron a calle para protestar por este desalojo mortal.

La entrada en el nuevo milenio y los años sucesivos tiene como nuevo aliciente la subida espectacular del coste de la vida y del mercado inmobiliario, que aún siendo el origen del movimiento okupa había quedado diluido en otras batallas contra el fascismo, la mili o la persecución policial. Nombres de esta época son los CSO (Centro Social Okupado) La Jerónima, Mateo Morral, El Montón, Malas Pulgas, La Sola, Las Vías, El Búnker, L’Horta o Xaloc, además del barrio de la Punta, que se convierte en epicentro de sus últimas actuaciones contra la especulación urbanística y la ampliación del puerto.

De todos ellos merece una parada especial Malas Pulgas, un edificio de la calle Doctor Lluc ocupado el 7 de abril de 2000. Junto con Pepica La Pilona se convirtió en centro de la actividad alternativa, centro de reunión y esparcimiento del colectivo y santo y seña de sus reivindicaciones. Por eso su desalojo el 14 de octubre de 2002 sentó especialmente mal. Esa misma tarde fueron detenidos cuatro jóvenes acusados de destrozar dos inmobiliarias en el Marítimo y pasaron cinco meses en prisión.

Más recientemente, el 13 de agosto de 2006 se incendio Pepica la Pilona y se volvió a ocupar Malas Pulgas, que nunca se convirtió en el museo del Maestro Padilla que prometía su dueña. Pero sólo fue un espejismo. El 17 de enero de 2007 hubo un nuevo desalojo y con él caían los principales estandartes del movimiento. «Pese a esta voluntad transformadora, la práctica de okupar es un fenómeno que cada día se da menos en Valencia.

La vitalidad de otros momentos se ha diluido y no ha logrado la repercusión social que pretendía, resultando cuanto menos paradójico tan escasa acción frente al desolador panorama que ofrece esta ciudad », resume el autor. «Para muchas personas implicadas, practicar continuamente la desobediencia civil y enfrentarse a una enorme represión se convierte en frustración y agotamiento. No obstante, hay que reconocer el esfuerzo de esa gente que se juega el tipo construyendo y difundiendo autogestión y luchando por los derechos de la ciudadanía a liberar esos espacios», añade Francisco Collado, quien se pregunta, para terminar, si será el momento de reimpulsar el movimiento okupa o buscar otras formas de lucha.

http://media.epi.es/www.levante-emv...


Abriendo Puertas
Okupaciones en Valencia (1988-2006)

Nº. 3. Abril, 2007
Autor: Francisco Collado Cerveró
Rústica, 20 x 13’5 cm, 205 págs.
PVP. 15 €


Presentación

Este libro es un esfuerzo por escribir una historia próxima, la de la okupación en Valencia. Una historia reconstruida desde una mirada que se asume subjetiva, parcial y fragmentaria, que intenta alejarse de la imagen estigmatizada por los media y los intentos de criminalizar cualquier atisbo de resistencia. Una historia que intenta escuchar _y que se escuchen_ los discursos y las prácticas de l@s que viven y protagonizan las okupaciones, a través de sus medios contrainformativos, sus panfletos etc. La Okupación de espacios abandonados para la creación de Centros Sociales Autogestionados es una respuesta colectiva, directa, pública y asamblearia que busca transformar la sociedad.

La primera okupación en Valencia para crear un Centro Social tuvo lugar en 1989, fue el Kasal Popular de Palma5. Tras él siguió la experiencia rota del Kasal de Líria3 y la consolidación de esa novedosa práctica de acción directa con el Kasal Popular de Flora6, posiblemente un referente fundamental de la movida okupa en la ciudad. A partir de Flora6 se pusieron en marcha nuevas iniciativas de Centros Sociales Okupados por muchos barrios de la ciudad (Cabanyal, Carme, la Punta, Zaidía, Benimaclet, etc.) hasta finales del 2006, con la presencia actual de Samaruc, el CSO l’Horta y el Malas Pulgas (desalojado en enero de 2007 mientras cerrábamos la edición este trabajo).

Han sido 20 años de experiencias con resultados desiguales, que cuanto menos dejan muchas preguntas en el aire: ¿Ha incidido la okupación en la transformación de la sociedad? ¿Y hacia dónde? ¿Tienen las okupaciones fuerza suficiente para enfrentarse a los procesos especulativos? ¿Cómo se resuelven las contradicciones internas? ¿Han supuesto las okupaciones una alternativa colectiva o una vía personal? ¿Es momento de inventar nuevas prácticas reivindicativas? ¿Tiene la okupación capacidad de seguir reinventándose? ¿Es la okupación realmente un movimiento social?


Introducción

Este libro surge de la creencia en que es importante dejar constancia de aquellas pequeñas luchas cotidianas llevadas a cabo por infinidad de personas anónimas. Se trata de contar una práctica y unas formas de vida próximas a la gente de la calle y alejadas del fragor de los grandes titulares. Una historia local, una intrahistoria, opuesta a la divulgación masiva, abusiva y vomitiva de acontecimientos de trascendencia mundial y al concepto clásico de que la historia se basa únicamente en los actos realizados por grandes personajes que rigen los destinos de la sociedad. Aquí se esboza el día a día, los problemas y los anhelos de personas normales y que, además, son okupas.

Este trabajo no es un ensayo sobre las okupaciones sino, más bien, un trabajo descriptivo. Se trata, principalmente, de una recopilación de información acompañada de una serie de pistas para quien quiera rastrear lo que han sido las okupaciones destinadas a Centros Sociales en la ciudad de València. Parte de las teorías expuestas corresponde literalmente a reflexiones de otros autores citados en la bibliografía, asumidas como propias y que, mucho más elaboradas y mejor escritas, merecen leerse para completar con mayor rigor este trabajo.

Algunos datos serán erróneos, generalmente por falta de documentación o porque las mismas fuentes consultadas estaban equivocadas. También hay omisiones puntuales y algunas lagunas más amplias. Mucha gente que pueda leer este libro ha vivido en primera persona momentos que se relatan en él, ha sido protagonista en algún Centro Social o testigo de algunos hechos aquí citados. Seguramente tengan una visión diferente a la mía; tal vez completamente opuesta. ¡Qué menos! Ante esos posibles errores, pido las pertinentes disculpas. Para realizar el trabajo se ha hablado con algunas personas que han vivido parte o partes de lo que aquí se cuenta. Incluso compartiendo con ellas los mismos momentos, no hemos llegado a un acuerdo en algunas cosas. Por ello es importante que tengamos una mirada que vea más allá del detalle y nos quedemos con el fondo de las cosas. En ningún momento se pretende que se tome lo aquí relatado como algo absoluto o indiscutible. Asimismo, se ha procurado suprimir las referencias de tipo personal salvo aquellas que públicamente han desvelado identidades de personas respecto a sucesos concretos. Si alguien se siente ofendido o reconocido, de nuevo una disculpa.

El texto ha sido escrito a ratos en castellano y a ratos en valenciano, la manera en que hablamos el catalán por València. Publicar esta primera tirada en castellano responde a criterios de amortización económica y de amplia divulgación, dado que se ha considerado que este material pudiera ser de interés no sólo en el ámbito dels Països Catalans sino también para mucha gente que, desgraciadamente, desconoce el catalán. En el cajón tenemos la versión en catalán, si se asegurara una demanda mínima para asumir los costes, esa edición podría estar disponible en un plazo relativamente breve.

Con este libro se pretende contar la breve historia del movimiento okupa (si se le puede llegar a considerar como tal) en la ciudad de València desde 1988 hasta finales del 2006. El recorrido parte un año antes de la okupación del primer Kasal Popular, al considerar que a partir de ese momento se inicia de una manera organizada, novedosa y diferente la voluntad de diversos colectivos e individualidades de la ciudad por okupar espacios abandonados para darles un uso social, cultural y político. Ese objetivo se resume en el intento de crear proyectos libres y autogestionados como herramienta de transformación social, desafiando a la política institucional y partidista que ha convertido a València en una ciudad cada vez más deshumanizada, desarrollista, especulativa, irracional y espectacular.

Estructura del libro

Abre el trabajo un capítulo dedicado al urbanismo y la vivienda en València. Una manera de situar rápidamente los graves problemas de esa índole que sufre la ciudad. A continuación, hay un repaso a los orígenes, la teoría, las ideas y los objetivos de las okupaciones.

El bloque central, es la visión global del proceso vivido en la ciudad, en la que se intercalan experiencias de casas okupadas y CSOA. Se intenta mostrar quién actúa en las okupas, de qué manera se organizan, cómo se toman las decisiones, cómo difunden sus prácticas, cómo son sus relaciones cotidianas y cómo interactúan con otros movimientos y con el conjunto de la sociedad. Además se repasan, una a una, las diferentes okupaciones que han funcionado como Centros Sociales Okupados. Como excepción, también se mencionan las casas okupadas Amanecer, Las Vías, La Baranda y otras de La Punta, por lo público de su acción tanto física como literaria y por la repercusión de sus desalojos. Estos capítulos siguen la siguiente secuencia de información: El local, su okupación y los momentos o hechos más significativos, resumen de las actividades realizadas, el desalojo y la situación actual. El capítulo dedicado a La Punta varía la estructura de la información, ya que se ha tratado como la experiencia de todo un barrio.

Aunque las actividades representan de manera muy gráfica qué se hace, quién lo hace y cuáles son las motivaciones para llevarlas a cabo, sólo se presenta una mínima selección significativa. Por falta de espacio no se menciona la secuencia cronológica y pormenorizada de todas ellas, que quedan pendientes de publicar en un futuro. Por igual motivo no se reproducen íntegros comunicados ni panfletos gestados en esas okupaciones, sólo algunos párrafos como muestra directa de sus pretensiones, sus objetivos, sus versiones de los hechos, sus ilusiones o su rabia.

Finalmente, se presentan unas conclusiones en el Epílogo y una selección bibliográfica de las fuentes utilizadas.

El libro debía completarse con unos breves capítulos que mostraran los binomios okupación-represión y okupación-medios de comunicación. Igualmente, otros apartados como un breve glosario, un índice onomástico, una recopilación de documentos, panfletos e imágenes, entrevistas a okupas y un mapa de las okupaciones en la ciudad, han quedado fuera al publicar sólo una versión reducida de carácter divulgativo.

Notas previas

En el conjunto de la obra, el uso de los términos Centro Social Okupado y/o Autogestionado, Okupa o Kasal Popular (sea con las grafías k o c), son considerados sinónimos y se utilizan indistintamente, así como sus abreviaturas CS, CSO, CSOA. No se ha desdoblado el género para facilitar una lectura más fluida. A este respecto, las y los okupas no dejan de ser personas, independientemente del sexo que sean o practiquen.

Paralelamente a las okupaciones de Centros Sociales, ha habido y hay un montón de okupaciones como vivienda en muchos barrios de València que no han sido hechas públicas ni reivindicadas para evitar, en lo posible, desalojos y control policial, algo que no todas han podido conseguir. De ellas no vamos a hablar aquí.

También existe otra forma de ocupación de viviendas que no se realiza guiada por una conciencia política determinada sino por la pura necesidad básica de supervivencia. Suelen ser familias o personas de espectro social, económico y cultural desfavorecido y en algunos casos de etnia gitana. Son okupas insistentes, que se apañan con lo que pueden y que constantemente han sufrido el racismo y el acoso con resultado de desalojo y derribo de sus provisionales hogares. Las características de este tipo de ocupaciones y de la gente que las lleva a cabo tampoco son objeto de este trabajo. Sirva al menos un dato al respecto: en 2005 en el conjunto del Estado Español había cerca de 22.000 personas sin hogar y tres millones de viviendas vacías. Otra cara de la moneda del galopante urbanismo frío y especulativo.

Ediciones La Burbuja

Comenta este artículo   Volver arriba

Nota: los comentarios ofensivos podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación

   

Comentarios


  • Abriendo Puertas: Okupaciones en Valencia (1988-2006)

    28 de abril de 2008, por anarkysta

    muy bueno el libro, me gusta sobre todo la igualdad politica que tiene al principio sobre todo donde critica a unos por hacerlo, y a otros por permitirlo.un desalojo,otra okupación anarkya¡¡


Volver arriba
Volver a la página Principal
Ver comentarios
Spip Sitio desarrollado con SPIP v1.9.2 , un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Licencia de Creative Commons Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons, mientras no se indique otra cosa.