En un océano de manipulación navegantes antimilitaristas se encuentran en una isla virtual de desobediencia, noviolencia y construcción de la Paz
Secciones
> Informativa
  Movimiento 15M
> Campañas
  Objeción Fiscal al Gasto Militar
  Desobedece a las guerras
  Contra la I+D Militar
  Comercio y producción de armas
  Juguete bélico
  Feminismo y antimilitarismo
  Locales
  Varios
  Banca
  Educación para la paz
  La guerra empieza aquí. Parémosla desde aquí
  Recortar lo militar
  Contrarreclutamiento
> Observatorio de conflictos
  Iraq
  Palestina
  Colombia
  EEUU
  Guerra y mujeres
  Infancia y guerra
  Varios
  Afganistán
  Libia
  Costa de Marfil
  Siria
  Mali
  Sáhara Occidental
  Ucrania
  Turquía
> Documental
  Talleres
  Historia del antimilitarismo
  Noviolencia
  Objeción de conciencia
  Recursos gráficos
  Recursos multimedia
  Teoría política
  Represión
  Medio Ambiente
  Mujeres y antimilitarismo
  Anticapitalismo
  Instituciones militares
  Varios
  Intervencionismo humanitario y misiones de paz
> Cajón de sastre
  Humor
  Creación
  Comentarios gráficos
  Contactos
  Varios
> Solidaridad entre los pueblos

La marcha negra

COA-MOC-Alternativa Antimilitarista

Sección:Represión
Jueves 22 de noviembre de 2007 0 comentario(s) 1443 visita(s)


Cuatro amig@s en una charla encendida, una terraza y un café. Fútbol en la gran pantalla y la multitud siguiendo a Marruecos. Mustafa nos avisa de que no podemos seguir hablando de política, un policía de paisano ocupa la mesa de al lado. Cambiamos de conversación pero no de ideas; mantenemos la postura digna de quien se sabe en su casa con la presencia del nunca invitado. Nuestros ojos buscan un pretexto para la huída; la calle llena de gente paseando, de patrullas antidisturbios; no hay entrada ni salida; una masa densa se respira como atmósfera, la misma, que puede convertirnos en testigos de otra tarde de Intifada.

Es la estrategia de la ocupación de 32 años de edad; que oprime y reprime, deniega y tortura, machaca y maltrata, asesina y persigue, acosa y aprieta la soga, que heredó el pueblo saharaui, de otro que empezó a ser libre, tras la llegada de una muerte deseada.

Caminamos por las calles de Smara; oímos un “Sáhara libre” en la lengua de Cervantes; observamos dedos que se alzan, en forma de V, a nuestro paso; pintadas en castellano y en árabe con el mismo significado; amplias sonrisas, de dientes blancos, al reconocer en nuestro acento mejores años.

Pego la oreja al silencio del desierto, a la hospitalidad sin límites, a los ojos de esperanza de Oufa, a la pacífica estampa de Hamadi, a la quietud repleta de tiempo, de historia, de personas, de mundos cercanos.
Me conmuevo al adivinar un sonido de sus bocas, familiar por hacerlo yo misma; una afirmación sin palabras que confirma el hilo humano que nos une.

Me despierta el estruendo del horizonte sin futuro, de las Naciones Unidas en la nada; sordas, ciegas y mudas, prostituyendo, traficando y atentando contra ell@s. Comiendo y bebiendo de su agua y de la mía, paseando con enormes coches y simulando informes, que no son sino blanco.

Zapatero promete a su pueblo bandejas de pulpo, de calamares y gambas, arenas para las playas y beneficios de armas, pero yo sigo en Smara; mantengo mi oreja bien pegada, escuchando el eco del desierto, de la pausa, de la injusticia cometida y mantenida por tantos años de olvido por los gobiernos coloniales.

Y ahí siguen El Aaiún, Dakha y Smara, con sus escuelas hechas cárceles, universidades inalcanzables, trabajo inexistente, juventud desesperada, comunicaciones con el exterior ralentizadas, pateras pagadas por Marruecos, inmigrantes en su propia tierra; la marcha negra ataca.

Comenta este artículo   Volver arriba

Nota: los comentarios ofensivos podrán ser eliminados según nuestros criterios de moderación

   
Volver a la página Principal
Ver comentarios
Spip Sitio desarrollado con SPIP v1.9.2 , un programa Open Source escrito en PHP bajo licencia GNU/GPL.
Licencia de Creative Commons Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons, mientras no se indique otra cosa.