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Por una Coordinadora Mundial por el Desarme Total

Indymedia Barcelona

Sección:Varios
Lunes 28 de agosto de 2006 0 comentario(s) 1957 visita(s)

Buceando por la Red nos hemos encontrado con esta propuesta de un articulista anónimo.

Per B.R.S.

Este es un artículo ke he escrito defendiendo lo ke creo ke es una necesidad: la coordinación de esfuerzos, a nivel mundial, para conseguir ke todos los estados y fuerzas armadas irregulares se desarmen y la industria armamentística sea abolida.

Muchos conflictos armados sacuden hoy al mundo: conflictos étnicos, nacionales, sociales e, incluso, podría considerarse la delincuencia común como una forma de conflictividad violenta, una guerra larvada que, desgraciadamente, tiene mucho de guerra civil intraclasista, pues tanto los que la ejercen como los que la padecen suelen pertenecer a las clases humildes del pueblo.

Todos estos conflictos tienen algo en común en lo que vale la pena que nos fijemos: la utilización de armas (por lo general, armas de fuego). Las armas, que podríamos definir como objetos diseñados para herir o matar a otr@s, están extendidas por todo el mundo y son utilizadas tanto por policías y ejércitos de los estados como por grupos armados insurgentes o paraestatales que atacan a sus objetivos con ellas. El resultado es terrible: miles de muertos, mutilados, personas traumatizadas, etc.

Como excepción, habría que señalar que los artefactos explosivos no pueden ser considerados como armas, aunque sean utilizados como tales. Su función más antigua es la de servir en demoliciones y minas, lo de causar masacres o ser utilizados para atentados más selectivos es una segunda utilización, más reciente.

Respecto de las armas, existen, principalmente, tres posiciones:

• una, muy extendida e institucionalizada en la mayoría de estados, según la cual deben estar en manos de los agentes armados estatales para que puedan seguir ejerciendo su violencia, sin que los civiles tengamos acceso a ellas. De este modo, los civiles son impotentes frente al poder armado del estado; curiosamente, esta postura a menudo se defiende desde un falso pacifismo, claramente incoherente.

• otra, bastante extendida en Estados Unidos (donde la han defendido incluso grupos progresistas como los Black Panthers) que dice que esa desigualdad debería ser corregida y los civiles deberíamos tener acceso a las armas, de modo que el poder armado sea algo extendido entre la población y no una exclusiva del estado. Se podría incluir en este apartado el modelo suizo de defensa, donde los ciudadanos (y no un ejército profesional) son quienes deben defenderse en caso de una agresión exterior.

• la tercera, más libertaria, más pacífica y, sobre todo, más sana para tod@s, que es la de quienes defendemos que todas las armas deberían ser destruidas y sus fábricas y almacenes, reconvertidos o cerrados, mediante un tratado de desarme entre sus principales poseedores, ya sean los estados o (en un utópico futuro anarquista) las fuerzas armadas populares.

Las armas no son las culpables de los conflictos armados, el ejemplo más evidente de esto es que el genocidio ruandés de los años 90 se cometió, principalmente, con... machetes (y el machete no es un arma, aunque lo parezca, sino una herramienta agrícola).

Sin embargo, como ya se ha dicho, los principales poseedores de armas son los estados y sus gobiernos (con honrosas excepciones, como Costa Rica o Islandia) y estos se niegan a desarmarse, amparándose en la gran excusa del armamentismo: «no podemos desarmarnos porque, entonces estaríamos indefensos frente a hipotéticas agresiones armadas de los demás». Si se llega a un acuerdo de desarme simultáneo y multilateral, ya sea por etapas, ya sea todo de una vez, esta excusa se desmorona. Si todos los grupos armados y estados se desarman, no queda motivo alguno para seguir fabricando armas.

Sin embargo, por más que la gran mayoría de la población mundial está interesada en defender esta postura e intentar llevar a cabo el desarme total, no existe una coordinadora mundial por el desarme total. Así pues, ya es hora de constituirla.

Hay que tener claro que acabar con las armas no significa negar la conflictividad. La lucha de clases es una realidad y, aunque se produjera este desarme, la lucha armada anticapitalista podría seguir adelante e incluso multiplicarse, la única diferencia sería que se deberían utilizar otras «armas»: artefactos incendiarios, explosivos, cuchillos de cocina, herramientas, etc.

El proceso de desarme total tendría sus enemigos, para qué engañarnos. Existe una gigantesca industria armamentística que vive de la gran excusa del armamentismo y que se sabrá atacada si seguimos defendiendo y promoviendo el desarme total, por lo que debemos esperar una grave ofensiva de su parte. Para empezar, es bastante probable que estén financiando a la mayoría de partidos que gobiernan hoy en el mundo y, si no lo están haciendo, es bastante probable que decidan hacerlo más adelante. En cualquier caso, tendremos que enfrentarnos al silencio de los mass-media y la oposición frontal de esa enorme industria (que mueve cerca de un billón de dolares al año), de sus gobiernos y partidos e, incluso, de sus trabajadores, que verán peligrar sus puestos de trabajo. No obstante, debemos salvar todos esos obstáculos: costará sangre, sudor y lágrimas, habrá que dejar a miles de personas en la calle (conviene recordar, de todos modos, que la culpa del paro es de la economía capitalista y neocapitalista) y nos encontraremos con una oposición frontal capaz incluso de sembrar la muerte con tal de perpetuar sus privilegios, pero tenemos una gran ventaja: si ganamos, conseguiremos un mundo con menos víctimas.

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