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Guerra Eterna

Una bala en la cabeza

Una bala en la cabeza

Sacado de Guerra Eterna

Una bala en la cabeza

El soldado Jeffrey Henthorn, de 25 años, había amenazado en dos ocasiones con suicidarse durante su primera estancia en Irak. Sus mandos sabían que su comportamiento era inestable. Fue enviado para cumplir un segundo ’tour’ en Irak. En febrero de 2005, se metió una bala en la cabeza con su M-16.

El soldado Jason Scheuerman, de 20 años, anunció a su madre en una carta que pensaba suicidarse. Se le confiscó el arma y pasó por un examen psicológico. No creyeron que estuviera desequilibrado y le amenazaron con una sanción si continuaba haciéndose pasar por loco. Tres semanas más tarde, le devolvieron el arma. Scheuerman se pegó un tiro.

El soldado David Potter, de 22 años, fue diagnosticado con ansiedad y depresión mientras estaba en Irak. Continuó en Bagdad, a pesar de un intento de suicidio y la recomendación de un psiquiatra de que fuera devuelto a EEUU. Potter consiguió hacerse con el arma de un compañero, subió a la azotea de un edificio y se disparó un tiro en la boca.

Son algunos de los casos que aparecen en una serie de reportajes que ha comenzado a publicar el diario Hartford Courant. El periódico sostiene que el Ejército norteamericano ha enviado a Irak soldados que sufren serios problemas psicológicos. Los mandos no prestan atención a comportamientos que indican tendencias suicidas y otros síntomas de inestabilidad mental.

Mentally Unfit, Forced To Fight. Hartford Courant.
EEUU envió a Iraq soldados con graves problemas mentales. Informativos Telecinco.

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