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¿Serán los bichos los militares del futuro?

Las pesadillas de Insumissia

Sección:Creación
Viernes 28 de abril de 2006 1 comentario(s) 7803 visita(s)

Recientes noticias nos hablan de los esfuerzos del Pentágono por reclutar ciberinsectos para las acciones militares del futuro. Estas investigaciones han provocado ya, si no resultados, sí pesadillas como la que os ofrecemos a continuación, a cargo de Bryan Finoki, extraída de SUBTOPIA, un interesante blog sobre urbanismo militar («a field guide to military urbanism»), según se dice en su cabecera. El artículo original, en inglés, lo podéis encontrar en http://subtopia.blogspot.com/2006/0....


El Ejército Entomomecanofílico

Viernes, 6 de enero de 2006

El Ejército Entomomecanofílico


[Imagen: Nicolas Lampert]

Un día quizá los robots realmente controlarán el mundo. Ya sé que es el mayor tópico de la ciencia ficción desde siempre, pero no esos robots que vieron en esa estúpida película de Will Smith, sino un nuevo espécimen de insectos robotizados inteligentes será el que sellé nuestro destino, equipados con una nano-armadura y nuevos tipos de armamento microscópico unido a sus cuerpos ligeros. Diminutas máquinas de matar artrópodas zumbando por el campo de batalla: una perfecta pesadilla rumsfeldiana de bichos de guerra hiperclonados arrasando el planeta en nombre de la libertad. Y ellos serán los únicos supervivientes del verdadero día de la destrucción apocalíptica para la que les habremos desarrollado. Olvidaos de China, hay una superpotencia Insecta asomándose en el horizonte. Cuando vi esta imagen pensé en el mundo totalmente aniquilado, partes del cuerpo humano desperdigadas por los continentes como un confetti de patas de langosta, partes de máquinas confundiendo el paisaje de bajas, briznas lenticulares de sutiles y transparentes escudos, miembros rotos con púas mojadas en gotas de armas químicas mortales, restos al azar de exoesqueletos, un campo de metralla sobrante de la humanidad convertido en basura por nuestro combate épico con un imperio de insectos renegados, una vez controlados a distancia, automecanizados por nanoprótesis militares siguiendo el olor de la guerra, enjambres de diminutos mercenarios perdidos en una granizada de asalto electromagnético total contra nuestra civilización.

[Imagen: (Regina, 2003) Garnet Hertz - Sistema Posthumano #1: Cucaracha con Video Inalámbrico]

Recuerdo un texto apasionante que lei alguna vez, 'El amor fatal de los insectos por las máquinas', de Nandkumar Kamat, acerca de su experiencia con insectos que empezaron a invadir y habitar su estudio de grabación tras el cambio climático. Excitados por los impulsos electrónicos de su equipo estéreo, describe asaltos de miniejércitos de abejas azules excavando sus altavoces, hormigas usando los cables del teléfono como superautopistas hacia y desde el supercomplejo de viviendas en el que han convertido su ordenador, donde otros insectos han muerto atrapados por culpa de su propio apetito por los himnos de los campos eléctricos y las óperas de corrientes de alta frecuencia inaudibles para el oído humano. Avispas construyendo grandes nidos de barro en los tiradores de las puertas de su coche, polillas seducidas por el calor estático radiado por el disco duro. Él llamó a todo esto la nueva ciencia de la "entomomecanofilia", una adaptación de los insectos al nuevo entorno urbano, impulsada por un amor biológico hacia las máquinas, e insiste en que esto debe ser estudiado porque el calentamiento global y el consecuente cambio climático tendrán un impacto considerable en la conducta de los insectos. "La era de la ecología de las máquinas y a electroecología ha llegado. Menospreciando el amor de los insectos por las máquinas estamos poniendo en peligro nuestras inversiones y productividad", dice.


[Imagen: Isao Shimoyama, Tsukuba University (via)]

[Imagen: Garnet Hertz, Robot cucaracha móvil controlado (2004)]

Así que quizás es perfectamente natural que estemos asimilando el mundo de los insectos para la guerra moderna. Puede ser algo inteligente antes de que decidan cortocircuitar nuestras industrias e infestar nuestra infraestructura electrónica en una escena demencial como la de las langostas en el principio de El Exorcista. Hemos estado usando animales en el campo de batalla durante años: delfines, perros, ratas. Demonios, los animales han sido instrumentalizados de esta manera por el hombre desde el amanecer de la guerra. Ahora, nosotros les vamos bien. De hecho podemos prever un reino totalmente animal dominado militarmente por completo. El fin del mundo podría parecerse, no a un arca de Noé de animales supervivientes, sino quizás a un terrorífica nube enjambre, o a línea aérea futura desbordante de soldados animales mutantes convertidos en cyborgs, dirigiendo su propio destino mucho después de que hayamos sido barridos de la superficie de la tierra. Lo llaman el 'Arca de Rummy', un distópico buque para el último ejército que existirá en el mundo. En este sentido, los insectos robotizados y la robótica aplicada a los soldados humanos en el campo de batalla continuarán transformándose paralelamente en un reflejo compartido de resultados posthumanos. Mientras el Ser humano se convierte en Insecto (transportando en su espalda un tanque diez mil veces su propio peso corporal, y siguiendo órdenes entregadas a través feromonas), el Insecto gana inteligencia (con una mano más firme que los humanos, puede incluso dirigir para nosotros las instrucciones finales de un comando de misiles), pero ambas* formas chocando en un pronóstico de muerte por control remoto, causado quizás por la perfección de la estimulación experimental galvánica vestibular (pdf).

[Imagen: Bleex: Exoesqueleto de Berkeley de una extremidad inferior. (ver Pruned: The Bleex: o el arquitecto de paisajes galácticos interplanetarios, Parte II]

[Imagen: Bleex: Exoesqueleto de Berkeley de una extremidad inferior. (ver Pruned: The Bleex: o el arquitecto de paisajes galácticos interplanetarios, Parte II]


[Imagen: iRobot, Robot explorador de carga]

O imaginemos si, de alguna manera, todos los animales del planeta que hemos investigado y marcado con nuestros dispositivos GPS, todos los collares que hemos puesto en el cuello de los elefantes, los chips RFID que hemos implantado en las orejas de los leones, los sensores colgando de la espalda de una gran ballena blanca o de las garras de un halcón peregrino, ¿qué pasaría si todo ello hubiera servido para hacerles más autónomos y unirlos en un frenesí electromagnético de solidaridad antihumana, guiados por este colosal efecto colateral en los barcos espía y los equipos militares a los que les hemos encadenado para la guerra? En cambio, se convierten en una red preparada para un sistema de inteligencia artificial de rebelión masiva que no podríamos nunca haber predicho, y el mundo animal se levantaría finalmente contra nosotros, capacitado por esta sobrecogedora capacidad de fuego y comunicación entre ellos.


{Imagen: The Hellstrom Chronicle, 1971]

Al final, la única película que me viene a la cabeza es el clásico 'The Hellstrom Chronicle', una de mis favoritas de todos los tiempos. El famoso entomólogo Profesor Hellstrom predice una insectopía retroprimitiva al final del mundo, cuando el hombre pierde en su enfrentamiento con las especies más antiguas de la tierra, y la sociedad proletaria de los bichos demuestra ser la única forma de vida adecuada para sobrevivir la destrucción nuclear total. Este documental paródico, presentado en 1971, está lleno de los mejores fragmentos sonoros y fotografía que he escuchado nunca acerca de la solemnidad del fin del mundo, y narra una brillante situación para nuestro final con una terrible invasión de insurgencia de bichos prefutura.


[Imagen: Robots despatarrados - Sprawlita, Diminutos Robots Voladores modelados como Insectos - National Geographic]

[Imagen: Julie Mehretu, Immanencia (detalle), 2003. ENJAMBRE (exposición), via: investigación.]

Incluso aunque esos insectos puedan ser usados por el Pentágono para atacar la electrónica enemiga, o aglomerarse e interferir equipos sensibles de comunicaciones detrás de las líneas enemigas, olfatear sustancias químicas y explosivos, inyectar dosis letales de veneno bajo la piel de soldados de la próxima generación de posibles enemigos, detectar IEDs y minas antipersona, o llevar a cabo misiones ocultas de vigilancia en lugares que los satélites de Google no pueden espiar, puede que este ejército entomomecanofílico sea capaz también de innovar una nueva variedad de misiones humanitarias. Insectos guías de campo, escarabajos activistas, ONGs de moscas de la fruta, doctores gusano, etc. Enjambres de luciérnagas llevando nubes de luz a las calles durante apagones, mosquitos inyectando anticuerpos a la gente en regiones azotadas por la malaria, enjambres ayudando a absorber la contaminación o transmitiendo mensajes en vez de enfermedades durante desastres naturales, arañas tejiendo refugios de emergencia, satélites solares, o probando el potencial de colonización de Marte, langostas haciendo sonar alarmas, moscas marinas detectando futuros tsunamis, hormigas gestionando nuestras granjas, quizás incluso algún artista aprenderá cómo controlar maravillosas esculturas enjambre revoloteando en el parque como trocitos de cometa.

[Imagen: the one-and-only, hacemos-dinero-no-arte]

Mientras escribo esto una diminuta araña camina a hurtadillas por mi mesa desde debajo del portátil. ¿Le perdonaré su vida de bebé? ¿Ha trepado desde algún nido detrás del pequeño ventilador que enfría mi disco duro? ¿Haré algo para salvarnos del infierno robotizado aplastándola con el ratón? Si se arrastra ahí debajo voy a tener que pasar por encima de ella y terminar esto. Así que, le perdono la vida. Buena suerte niña, no vuelvas para aniquilarme un día a mí o mis pequeños.

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